¿Qué es la verdadera libertad?

Los cristianos proclaman su fe como si fuera una libertad. Sin embargo, para algunos esa afirmación es contradictoria porque dicen que hay muchas leyes y obligaciones si uno quiere al final ir al cielo. Tiene que privarse de muchas costumbres divertidas, cumpliendo con una cantidad de deberes que realmente no quiere hacer. No parece que haya libertad en eso.

Lamentablemente ese es un concepto muy equivocado de lo que significa ser cristiano. No

consiste en prohibiciones ni obligaciones, sino en la libertad para decidir si lo que uno hace es para bien o para mal.

Las muchas cosas que el cristiano no debe hacer, realmente podría hacerlas. Si no las hace es porque no quiere hacerlas, ya que desea y tiene algo mejor.

Al cristiano no le es necesario ahogar sus dificultades en el alcohol o las drogas, ni en otros placeres transitorios que al final no solucionan nada y que, eventualmente, ocasionan serios problemas. La vida cristiana está llena de actividades significativas y no es aburrida en ningún momento. Además, la fe y la confianza en que la vida de Jesucristo está en cada cristiano, pase lo que pase, llega a mejorar la salud y ayuda a dormir mejor, porque hacen desaparecer los conflictos interiores de antes. Sin embargo, para tener esta verdadera libertad es necesario establecer una relación personal con Jesucristo. Para hacerlo, debemos reconocer que somos pecadores, arrepentirnos, pedirle perdón y aceptar Su muerte en la cruz en nuestro lugar. Dijo Jesús: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6), y “conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32).

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