Cienca y sabiduría

Una persona famosa por sus amplios conocimientos, fue con su familia a la orilla del mar para un día de descanso. A la hora del regreso, el automóvil quedó atascado en la arena de la playa. Trataron de sacarlo empujando y metiendo pedazos de madera debajo de las ruedas. La arena estaba tan seca que el automóvil se hundía cada vez más. No había quien les ayudara. Subía la marea y pronto el sitio estaría bajo agua. Entonces vieron a alguien que caminaba muy despacio hacia ellos. Le gritaron que se apresurara, pero él se acercaba tranquilamente. Cuando al final llegó y vio la situación, no mostró preocupación. Les dijo que se tranquilizaran y que les iba a ayudar. La marea ya estaba cerca, pero el hombre no mostraba apuro. Cuando el agua llegó muy cerca, les dijo: “Súbanse y pongan el motor en marcha”. Cuando la arena alrededor del automóvil estaba mojada, les gritó: “¡Arranquen!”. Entonces, el automóvil salió sin mayor dificultad. Esta historia es un ejemplo sencillo de la diferencia entre la ciencia y la sabiduría. El profesional tenía muchos conocimientos, pero el lugareño, que no sabía la fórmula química del agua, sí sabía de la vida a la orilla del mar. La ciencia es el conocimiento objetivo de un tema; la sabiduría aplica esos conocimientos a la vida diaria. Lo ideal sería encontrar las dos cosas en la misma persona. Sin embargo, aunque en el mundo hay mucho conocimiento, también hay mucha falta de sabiduría. La ciencia se logra estudiando, leyendo o educándose. Sin embargo, ¿cómo se consigue sabiduría? La ciencia nos ayuda a investigar todo lo existente en el universo, pero si no tenemos inquietudes acerca de su Creador, esos conocimientos son limitados y no nos alcanzan para el destino final de nuestra existencia. El mundo de hoy parece girar sobre el eje de la ciencia, pero eso no trae satisfacción ni felicidad a la persona. El rey David, un gran poeta y escritor de la antigüedad dijo que “el principio de la sabiduría es el temor del Señor; buen juicio demuestran quienes cumplen sus preceptos” (Salmos 111:10). En la Biblia, el apóstol Santiago dijo: “¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Que lo demuestre con su buena conducta, mediante obras hechas con la humildad que da la sabiduría” (Santiago 3:13). La ciencia ayuda a descubrir nuevos dispositivos, a curar enfermedades y alargar la vida. La sabiduría nos ayuda a entender qué significa la vida, a vivirla más ampliamente y enfocarla hacia la eternidad. Todo comienza cuando nos acercamos a Dios. ¿Entiendes y aplicas lo que sabes?

Comentarios

Todavía no hay comentarios. ¿Querés publicar un comentario?

Deja un comentario